Bandas de tiempo

El reemplazo de las bandas de tiempo tiene un gran potencial de trabajo para el taller.

A mediados de la década de los 60, cuando oímos por primera vez la idea de impulsar el eje de levas con una correa o banda de caucho, pensamos que era muy radical y hasta imposible de realizarse. Después de todo, se requiere mucha fuerza para hacer girar una leva, y la sincronización perfecta es absolutamente crítica. ¿Cómo podría esperarse que una banda logre la precisión necesaria? Desde épocas inmemorables, los ingenieros usaban engranajes o cadenas y ruedas dentadas, que eran relativamente rígidas y precisas. ¿Por qué cambiar eso por algo tan increíblemente diferente de lo tradicional?

Hay varias buenas razones, que los tradicionalistas simplemente tenemos que aceptarlas. Primero, esas correas o bandas no son de caucho puro, son reforzadas con fuertes hebras de fibra de vidrio que no se estiran, y sus dientes sincronizados son de alta precisión. Luego, siempre ha sido un reto de ingeniería mantener silenciosos y sin problemas las largas cadenas o trenes de engranaje necesarios para los motores con levas en la culata. Además, si fallaba una cadena, un diente de rueda dentada o un engranaje, había que romper la hermeticidad del aceite del motor para efectuar la reparación, con el consecuente potencial de retornos al taller por fugas de lubricante. Una banda de tiempo es por naturaleza más silenciosa, y su reemplazo es un trabajo externo al motor.

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